martes, 30 de agosto de 2016

Apuntes: acerca del ["Hatha"] YOGA, hoy aquí hacia -otra Meditación para- mejor Conciencia

  
  
Todo saludable y auténtico vínculo con las técnicas del Yoga pasa por -como se ha repetido- el "conseguirse subordinar practicantes de aquéllas a su fin más primordial, que tan frecuentemente se olvida: yoga chitta vritti nirodha, o sea, 'el Yoga es para procurarnos atenuación entre nuestras fluctuaciones mentales’ [según, con autorizada precisión, nos lo explicaba Miguel Fraile].
    
Utilizarlo como un camino para detenerlas, alcanzándose aquellos grados necesarios de concentraciones ante toda evolución interior, le supone su auténtico fin al Hatha yoga; y los demás usos de técnicas yoguis pueden ser también válidos desde cierta lectura específica, pero nunca serán el Yoga, real mente…
  
             
   
Su verdadera vía es la del silencio interior, inundando al ser de sabiduría; y abolirse tal 'fluctuación mental' sería un íntimo sentido, para cualquiera..."
  
  
Era el Yoga un sistema clásico y antiquísimo emanado desde la India, como método para mayor expansión o autodominio del espíritu humano, buscando algún equilibrio entre los diversos componentes de su personalidad... En Occidente ha conocido grandes auges tras de las últimas décadas; y lo practican tanto quienes tienden a un horizonte más dilatado, espiritual, como los que se preocupan por sus 'líneas' o formas físicas. 
   
No obstante, reina entre nosotros una gran confusión en torno a todo lo yóguico porque algunas mayorías entre los tratadistas no habrían sabido desapegarse respecto a conceptos y figuras originales pero propias del mundo oriental; y por otras adulteraciones con las que ha estado sometido dentro de algunos movimientos místico-psicodélicos.
  
 
No hace mucho conocimos al respecto una buena síntesis explicativa recopilada por J. Mtnez. Ortin… Mas previa mente, varias décadas anterior todavía del que nos invadiera el ‘agujero negro’ mental de los –hoy, omnipresenciales, ya- smartphones, tuvimos la fortuna de recibir con X. Moreno Lara un aviso muy atinado: “Si los hombres -de ahora y aquí- son presa del desequilibrio en gran medida se debe al que, sin aventura interior, adolecerían empobrecidos con aquellas constantes alienaciones padecidas por entregarse a nuevos ídolos o ser manejados desde la publicidad y propaganda continua.
  
  
El equilibro es una de las actitudes, humanas, dinámicas: nunca se da con estados de reposo. Lo cual significa que buscarlo implica ir caminando. Así se inferirá cómo el yoga sería un camino a través del cual resulta fácil marchar en busca de los equilibrios; y por ello también, precisamente, puede suponer una senda de liberaciones. Occidente, pese a su gran civilización técnica, se ha vuelto hacia el Este al recordar la expresión bíblica 'Lux ex [vendrá Luz del...] Oriente'... Ambos han intercambiado influencias y contacto desde antiguo, e interesaría detenerse cuando menos en dos, al respecto.
   
 
Lo primero fue cierta influencia desde hinduismos en el pensamiento más occidental mediante bimilenaria escuela neoplatónica que, a pesar de su filiación inicial pagana, marcó algunas improntas decisivas entre todo posterior cristianismo: mística como progreso, y ascensión gradual, desde las cosas hacia 'lo Uno': con los Plotino, el Seudo Dionisio, S. Agustín de Hipona, Meister Eckhart, Juan de la Cruz u otros, Occidente siempre tuvo unas líneas abiertas al misticismo -teórico y práctico- más fecundas incluso en su singularidad que las orientales.
  

  
El otro caso con una notable similitud -tanto que puede verse influencia- nos lo supone la Filocalía o Hesicasmo, escuela de plegaria por los 'Padres del desierto', desde siglos VI al VIII. Esos eremitas practicaron métodos del orar que se basaban en repetición sistemática para fórmulas fijas, idéntico a lo empleado por los orientales al reiterar sus mantras; por ejemplo, la sílaba 'OM' usable como sagrada... Según Goethe, 'el pensamiento dilata, mas paraliza; las acciones nos vivifican, aunque limitando'.
   
   
Y aquí valdría también aquel verso de Machado: 'al andar se hace camino'... Nuestra mente no tiene costumbre del moverse por un itinerario lineal, concatenado, lógico; sino que más bien salta incansable desde algún objeto hacia otro, de una sensación hasta lo contrario u otra con la cual nada tenga en común, o a cualquiera semejante. No respeta tiempos, haciendo presentes los pasados o el futuro, sin establecer ninguna frontera -decisiva- entre su vivir y lo soñado.
  
  
Si usualmente presentamos nuestras vivencias como algo único, y/u homogéneo, solo se debe a cierta conciencia seleccionándonos determinadas porciones de tal proceder mental sobre las que afloraría la misma tónica creándoles lazos artificiales para unión; al relacionarlas entre sí, o con respecto a nosotros en unos antes, ahora y después.
   
  
Pero esta visión consciente, sobre nosotros mismos, tan solo es una pequeña parte de nuestro ser en la totalidad; y a su vez dicha realidad como conjunto -no lo que nosotros mismos pensemos...- nos determina todo cuanto nuestra personalidad será. De ahí es que seamos para nosotros mismos algo tan desconocido; y que al comienzo de toda inquietud personal siga campeando aquel lema, clásico, del oráculo en Delfos: '¡conócete a ti mismo!'.
  
En líneas hacia tal conocimiento profundo dirige los pasos el Yoga por su característico modo al enfrentar las apariencias -en tanto que grandes enemigas del practicante, como de cualquier otra persona, con espíritu...- contra la realidad. Desmonta el proceso de la mente durante una primera fase purificadora, y concentra su atención en algún objeto luego a fin del hacerla fuerte al evitarle dispersiones.
  
  
Con sus experiencias llegaremos a comprender cómo el secreto ante todos los esfuerzos humanos estaría en identificarse. Tal afirmación del yo es un acto de rebeldías, en el origen para todo yogui, porque niega valor a las apariencias -y jerarquía establecida sobre aquéllas...- desde determinadas actitudes con absolutas independencias. Para desarrollarse todo su programa cuenta el Yoga con sus 3 elementos fundantes, no aislables: respirar, posturas y concentración.
  
   
Pretende alcanzar ceses del alocado discurrirse de aquellas imágenes con las que cualquier sentido bombardea sin cesar a nuestra mente, sumergida por otra parte además entre los flujos y reflujos en la memoria, tanto para el recuerdo cuanto creando sus fantasías... Poner orden sobre tales desconciertos es empeño de una disciplina mental, que se denomina 'Pratiahara'.
  
 
  
Y después, la conciencia intenta llegar hasta un intuitivo conocimiento de lo esencial entre las cosas, en el preciso instante que ha ya logrado detener tal proceso discursivo para su mente.
   
  
Lo importante será, pues, afrontar las apariencias en busca de una más profunda realidad interior: partiendo desde los desequilibrios percibidos en sí mismo -dividido entre deseo contradictorio, esclavizado por costumbres y hábitos que arruinan salud o empobrecen personalidades- el practicante del Yoga es un rebelde buscando libertad; y la encuentra con aquel 'yugo' que cada cosa coloca en su sitio...”
  

jueves, 11 de agosto de 2016

De 'Reformas [pro delincuencias] fiscales' que nadie aquí pide (ni Podemos…) ya derogarnos

  
El problema fiscal de nuestro país no está en las cuantías del gasto público, uno de los más reducidos entre toda Europa; es un escaso nivel para sus ingresos, menor también a una mayoría de la UE, y cuyas causas hay que buscarlas -no exclusivamente, pero sí en forma significativa- por el muy desorbitado Fraude impositivo.
  
  
Casi todo Partido político, a la hora de solucionar problema en recaudación, se centrará con 'las defraudaciones': dicho recurso –por lo menos en declaración- resulta más cómodo y conlleva costes electorales menores para ellos a los del plantearse una verdadera Reforma tributaria que, mírese como se quisiere, implicaría un incremento sobre muchos ciudadanos de su presión fiscal...
 
[Nos lo ha vuelto a desmenuzar muy claro, con sus pedagógicas divulgaciones, Juan F. Martín Seco]:
   
  
Estamos acostumbrados a que los delitos fiscales no tengan la correspondiente sanción penal y -lo que ya es aún peor- tampoco la social, sobre todo si se trata de un personaje famoso; pero gestos adoptados en el último ‘caso…’ por el FC Barcelona exceden todos los límites de la indignidad. Tras la condena por 21 meses a cárcel del futbolista, dicho club azulgrana ha lanzado una campaña bajo el poco afortunado eslogan de ‘Messi somos todos’. La realidad es muy otra, pues muy pocos son los que pueden cobrar esas cantidades astronómicas percibidas por el futbolista… ¡las mismas que le permiten sisar al Fisco, es decir a todos los españoles, 4’1 millones de euros!
  
El quid de la cuestión estaría en cómo tal defraudador, y otros muchos, están robando a toda la ciudadanía; ponen en peligro su empleo, la salud de las familias, educación para los hijos, el cuidado a sus ancianos y tantísimos servicios más que peligran por insuficiente recaudación
  
Según dicen, ‘el Barça es algo más que un club’. Ese plus es el nacionalismo, de manera que se dobla el sectarismo, sectarios al cuadrado. Solo ese duplo de fanatismo podría explicar -que no justificar- alguna postura tan ilógica… La historia es muy antigua ya. Comenzó allí, en la plaza de Cataluña, cuando Jordi Pujol salió envuelto con su senyera para librarse del ser procesado por los trapicheos desde Banca Catalana; y ha continuado a lo largo de otros 40 años ya entre complicidad por todas las demás fuerzas políticas en Cataluña más el resto del Estado…
     
La defensa por el Barça C.F. -de Messi- no es desde luego desinteresada, está conectada con autodefensa propia del Club inmerso entre quién sabe cuántos procesos judiciales; de los cuales está librándose siempre a base del dinero. Y es ahí donde radica la más auténtica vergüenza, en que los delitos económicos -especialmente si son fiscales, esto es, llamados ahora ‘contra las Haciendas Públicas’- terminen saldándose tan simplemente con el pago de cantidades defraudadas más una pequeña multa, o sin que sus delincuentes lleguen jamás a pisar ni una cárcel (…) Pero para erradicar esos fraudes nunca bastará con decirlo, sola mente, y desde luego los distintos Gobiernos tampoco han mostrado hasta hoy demasiado interés en conseguirlo.
   

             
No es el momento del enunciarse aquí todo un catálogo completo de las posibles medidas encaminadas a este fin, pero sí cabe citar 2 fundamentales: primero, incrementar conciencia fiscal para esta sociedad, haciendo conscientes las ciudadanías de cómo cualquier gran defraudador es un delincuente y atenta contra el bienestar social en mayores medidas a otros muchos que se pudren durante años desde la cárcel. Todos los defraudadores, y más cuando sean famosos, deben sentir como cualquier delincuente las reprobaciones o desprecio social. Sin que su popularidad, en el ámbito que sea, pueda servirles para coartada ni excusa; sino más bien de agravante...
  
Lo segundo será garantizarse una efectividad al castigo penal, por delitos fiscales, que se diferencie con respecto a la mera sanción administrativa en el conllevar penas de cárcel. Cuando se muevan los fraudes en torno a cantidades elevadas las sanciones administrativas, siempre pecuniarias y no demasiado altas, resultarían inoperantes. Una baja probabilidad del que aquella infracción fuera detectada, contrapuesta con lo reducido de sus multas, ofrece hoy ‘esperanza matemática’ favorable a tamaño fraude. Casi es rentable siempre. Mientras todo se arregle con más dinero, esa tentación del evadir se mantendrá entre los grandes contribuyentes. Y únicamente su miedo a un ingresar en prisiones, igual que cualquier otro ladrón, pudiere actuar como elemento disuasorio.
  
       
El nuevo ‘delito fiscal’ llegó para nuestros ordenamientos jurídicos, como una contrapartida por aquellos Pactos de la Moncloa, en 1977; pero lo cierto es que 40 años más tarde casi está sin estrenar. Podrían contarse con los dedos de una mano aquellos ciudadanos que han entrado en prisión por condenas derivadas, exclusiva mente, desde dicho tipo penal. En una sociedad garantista como la nuestra, para la que resulta difícil demostrar cualquier dolo, siempre hay obstáculos e impedimentos mil; tanto más por cuanto que los delitos no están bien tipificados y jueces o fiscales participarían de una gran permisividad en la sociedad a las horas del enjuiciarse gravedades del fraude.
      
A lo largo del último casi medio siglo muchas han sido las modificaciones que sufrió esa materia en el Código Penal. Algunas de ellas tendentes a tapar agujeros que se habían venido detectando, sin duda; pero, por alguna especie de maldición del destino, las propias medidas positivas fueron acompañadas con otras que siempre invalidaban el delito.
  
       
Así ocurría con la 'Reforma' de 2012 que, junto a otros aspectos claramente favorables, introdujo el punto 6 del artículo 305: determinó que si defraudadores reconocen -judicialmente- los hechos y pagan toda deuda tributaria, durante un plazo de 2 meses desde sus citaciones por el juez como imputados, verán reducidas las penas en 1 ó hasta 2 grados... Esto supone que, aun tratándose del ‘tipo agravado de fraude’ (artº 305 bis) y aunque su rebaja sea únicamente 1 grado, la pena en prisión podría no superar los 2 años (lo que implica no entrar a ninguna cárcel el delincuente); y que la multa cabrá fijarla entre un 25% y el 50% sobre las cantidades defraudadas, o sea, muy inferior a sanciones preceptuadas por alguna infracción meramente administrativa en el artículo 191 de Ley General Tributaria; podrían darse por lo tanto casos del que alguien solo cometiendo unas infracciones administrativas debiese hacer frente a multa superior de la establecida para un condenado por delito fiscal, quien además así no entra en prisión.
   
La guinda se ha producido tras otra última Reforma el mes de marzo del año pasado cuando mediante ley orgánica se introdujo para nuestro Código Penal su artículo 308 bis, disponiendo que podrá suspenderse una ejecución de pena con prisión en los delitos contra las Haciendas Públicas cuando se procede al abono de la deuda; ¡mas añadiéndose que tal requisito podrá entenderse 'ya cumplido cuando el penado asuma un compromiso del satisfacer sus deudas tributarias y sea razonable'... aguardársele que lo mismo será por fin así, en efecto, atendido!
 

  
Es decir, que los -más- grandes defraudadores no deben preocuparse. Porque si tuvieren esa mala suerte del ser detectados con inspección de Hacienda (cosa nada probable) y quedar acusados por delito fiscal, siempre pueden librarse de llegar hasta entrar en prisión, abonando entonces lo defraudado; e incluso, si no les viene bien pagarlo ni aun en esos momentos, bastará con dar su palabra de que, cuando tengan algún rato, harán el pago correspondiente. Es más, contarán siempre con algunos colectivos -como el FCB- y medios de comunicación afines, que los convertirán en contribuyentes modélicos perseguidos [‘inquisitorial mente, por fines confiscatorios’...] o héroes.
  
(J.F Martín Seco, en República.com: ‘Vivan los chorizos… si son culés’, 21/7/16)
     
 

lunes, 8 de agosto de 2016

Real es ('la Vida como juego' según Alan Watts, inMemoriam del prof Bueno caído al enviudar)

     
Si revisamos la historia, veremos que “al principio se usaron símbolos representando acontecimientos en el mundo físico, y este 'simbolismo' pareció tan eficaz como para quedar fascinados completamente por él. Recordemos la Gran Depresión: un día todo el mundo hacía negocios, y la cosa rodó bastante bien; al siguiente hubo colas ya para conseguir pan.
   
Aquello fue como si entonces alguien se hubiera ido a su trabajo y al llegar le dijeren: ‘Lo sentimos, amigo, mas hoy no puede seguirse construyendo. Ni una obra podrá continuar, pues no contamos con suficientes centímetros’. Y el obrero replicara: ‘¿Pero qué querría decirse con eso del que «no disponemos de metros, ni pulgadas aún», ya? hay maderas, ¿no es así acaso? ¡Y tenemos metales, e incluso cinta métrica!’…
     
Mas le habrían respondido: ‘Si, pero debe ser que usted no entendió cómo nos va el mundo de los Negocios. Lo único es que carecemos de suficientes centímetros, ya «se utilizaron demasiados» antes'…”
  

Este parajódico chiste nos fue resumido por Alan Watts, magistral mente [Bueno, estaríamos de acuerdo en el que sobre la consistencia del 'vil metal', y su extraordinario poder -monetizador- para casi toda nuestra vida, sucede como con respecto a esas célebres 'meigas: no existen pero, ¡sí, haberl@s, hayl@s!']... Advertidos ya de todo lo cual, merecerá continuar por sus argumentaciones:
    
“Alguien ha sugerido que nuestro pensamiento es alguna forma de ocultar la verdad. A pesar del hecho de que sea una facultad extraordinariamente feraz, hay un asombroso número de casos que nos demuestran cómo puede llegar a ser la humanidad embaucada con el pensamiento; tomemos, por ejemplo, la utilización para moneda del oro. El confundir entre riqueza y dinero, en cualquiera de sus formas, es uno de los mayores problemas que sufren las civilizaciones.
  
En este mundo nuestro actual, cuando ya no se dan las razones técnicas para que haya pobreza, aquello  único por lo cual existe aún es porque la gente continúa preguntándose aún verdaderamente ‘¿De dónde vamos a sacar el dinero?’. No se dan cuenta del cómo no sale dinero de ninguna parte, y tampoco lo hizo nunca; excepto, claro está, si pensamos que dicha cosa es el oro.
  
  
Si se aumentara cualquier suministro del metal dorado y fuese utilizable además para financiar todo el comercio global, nuestra prosperidad dependería de poder encontrar nuevos procesos por los que incrementar en grandes cantidades más cultivos alimentarios u obtener elemento marino nutriente, o incluso conseguirse agua desde la energía solar... En lugar de aquello, todo dependerá del descubrir algunas nuevas minas con oro; y así se puede apreciar bien lo insubstancial del estado presente de cosas.
   

 
El oro fue un metal verdaderamente muy útil; sobre todo en odontología, joyería, y tal vez para cubrirse la cúpula del Capitolio de Washington. Sin embargo, desde que se utiliza como dinero y es almacenado por cámaras acorazadas bajo forma de lingotes, ha sido convertido ya en algo totalmente inútil; dio una falsa seguridad tras de la cual se aferran las gentes como a un ídolo.
  
Se convierte así en una especie de culto frente a un dios paternal con barbitas que vive por encima de las nubes. Y todas esas creencias nos distraen mucho de cualquier atención a la realidad (…) Por absurdo que pueda parecer, eso exactamente era cuanto sucedió en la 'Depresión', pues el dinero tan solo fue algo del mismo orden real que los centímetros, kilos o litros (e incluso las líneas de 'longitud' y 'latitudes', igual)...
  
Es una simple abstracción, un método de contabilidad para obviarse los incómodos procedimientos del 'trueque'... Pero nuestra cultura -o, en realidad, toda civilización- está colgada completamente de la noción del que los dineros cuentan con alguna propia e independiente realidad. Lo cual sería un ejemplo concreto y muy sorprendente, ya que supone algo de serio alcance.
  
Gran parte de nuestras discusiones políticas están siendo enteramente resultado del estar por completo hipnotizados con este tipo de pensamiento. Nos damos cuenta del cómo, según pasa el tiempo, aquellas cuestiones por las que habíamos luchado resultan cada día más abstractas; y así nuestras guerras desencadenadas acerca de los problemas respectivos, cada vez, son peores…
      
   
Hoy día, sólo pensamos acerca de grandes abstracciones (o ideologías, llamadas comunismo, capitalismo y cualquier otr@), mientras que cada vez dedicamos menos atención al mundo de la realidad física: tierras, árboles, gente y agua. Estaríamos ocupados demasiado con destrozar nuestro entorno medioambiental en el nombre de cualquier posible abstracción. Como muestra, toda la vida -salvaje...- tiene grandes problemas para subsistir junto a seres humanos.
 
Otro ejemplo de tan fantástica confusión es cómo el Congreso ha ya votado unas leyes imponiendo durísimas penas para cualquier individuo al que se le ocurriere quemar la bandera norteamericana. Lograron hacernos pasar dicha legislación con ayudas por un montón de oratoria patriótica citando poesía sobre sus glorias y demás (...) mientras era totalmente ignorado cierto hecho del que los mismísimos congresistas, tanto en actos como mediante su omisión, quemaban todo por lo cual existe la bandera…
  
Vemos que no se dan cuenta ninguna de las diferencias entre la bandera y el país, o un mapa y sus territorios (…) Gran parte de la frontera entre los Estados Unidos y Canadá, una vez que se dejan al Oeste los Grandes Lagos, es una línea recta, simple mente. Algo así tiene muy poco que ver con apenas nada y, en realidad, es toda una violación para la superficie del territorio.
  
Si miran la estupenda urbe de San Francisco verán cómo está en un sitio precioso. Sobre sus colinas, no obstante, plantificaron una ciudad mucho más apropiada para las llanuras [de Kansas]: un diseño en cuadrículas. Como resultado, nos encontramos con esas calles tan rectas que van arriba y abajo resultando -extremada mente...- peligrosas, en lugar del seguirse los contornos de colinas. Esto es un ejemplo perfecto de confusión entre mapa y territorio, o abstracciones del hombre sobre la realidad impuestas.
   
Pero, ¿a qué nos referimos cuando utilizamos las palabras ’realidad física’, como distinta de abstracción? (…) Si ojearan cualquier libro sobre Yoga -o filosofías hindúes- puede que hallasen alguna frase clara, reutilizada para empezar la práctica de meditación diciendo: ‘Yo no soy ningún cuerpo [de los que me definen, inconstantes...], ni mis emociones, o pensamiento. Soy el testigo que todo lo está observando; y nada en ello es la realidad’...
  
Siempre que un físico hable sobre la naturaleza del mundo, describirá una forma como proceso posible de ser formulado por alguna ecuación matemática. Si ustedes dicen ’A+B = B+A’, todo el mundo comprende lo que desean decir, y resulta totalmente claro. Nadie necesita preguntar a qué se quieran referir con A ó B. Si dijeren ’1 + 2 = 3’, también será perfectamente preciso; y no precisará saberse ‘un ó ‘dos’, ni ‘tres’, qué Todas nuestras descripciones del mundo físico tienen la naturaleza de dichas fórmulas o números.
  
Nos expresarían simplemente algún modelo matemático, pues ello será sobre lo único que hablemos, en verdad. Ahora bien, es alguno para tan altísimos grados de complejidad que resulta muy difícil lidiar con ello sólo pensando. En ciencia se trabajaría entre los diferentes extremos del espectro de la realidad. Podemos resolver problemas de los que se den muy pocas variables; o bien (…) No pensamos en ellos realmente; casi todas nuestras decisiones acostumbran a ser 'corazonadas', tan sólo…
  
El mundo físico es diáfano, como la música (cuando se toca ésta desaparece simplemente, no acabaría quedando nada: por esa razón es una entre aquellas artes más elevadas, o/y espirituales; también l@ más fugaz); puede afirmarse, pues, que su fugacidad es un distintivo para lo espiritual (…)
   

  
Somos como remolino[s] -u ondas, que se reproducen, efímeras- en unas corrientes; éstas lo[s] formaron y por tanto se nos reconoce como tal[es], pero el fluir estará en su movimiento siempre: nosotros -exacta mente- seríamos eso, y todo lo demás, también; no hay nada del mundo físico que podamos llamar ‘substancial’. Sólo una[s] forma[s], y por eso tan espiritual[es]
     
Podríamos ver cómo andamos confundidos totalmente sobre aquello que pretendemos decir cuando hacemos las referencias al mundo material: primero, confundiremos cualesquier símbolos abstractos -es decir, números, palabras o fórmulas- con sucesos físicos, igual que sustituimos dineros por riquezas consumibles; y en segundo lugar, al suceso físico de todas clases o categorías lo intercambiaríamos a supuesta substancia.
 
Materias -o substancias- idea, sólo conceptual, son. Así serían los conceptos de la materia, como algo sólido y permanente que puede aprehenderse; pero cuanto ocurrirá luego es comprobar cómo tamañas realidades físicas nunca se pueden aprehender. El mundo físico sería de lo más evasivo e ilusorio entre todos los procesos existentes, jamás podrá ser concretable, y cumple por ello las exigencias propias del espíritu.
 
(...) Este mundo físico no abstracto -al cual se ha llamado ’indecible’- sería el espiritual. Y no es algo gaseoso, abstracto ni sin formar, en el sentido del 'informe'... Carece de formas fijas, pero según otro sentido. El mundo ‘sin forma’ es nuestra realidad -o sea, su permanente cambiar- mundial.
 
Lo que pasa en la realidad es que todo se mueve, continua mente, y que las maneras cómo hace tienen relaciones con modos del ser cada cual siempre. Por todo ello, lo real supone una especie de relación"
  
[ Continuará…]
  

lunes, 1 de agosto de 2016

Con lo de "la Crisis", a España el sub-Empleo ha venido para quedarse: mini-Salario hacia Ruina

  

 
Sí, a cada cual solo debería exigirse lo necesario según sus posibilidades. Y por eso en cuanto demos algún simple paso más allá del Pirineo, se verán ejemplos de hasta qué grados escandalosos Otro Modo es Posible hoy: Francia, con nivel promedio de riqueza -en términos del PIB per cápita- menos de un quinto mayor al nuestro, tiene Salario Mínimo doble y Horario laboral inferior que acá mas Desempleo muy menor.
  
 
Claro que allí no toman tan en vano la Fraternité/Solidaridad e Igualdad/Egalité, como aquí, ni las Empresas dejan de apoquinar al Fisco [y a Partidismos lucran] tantísimo aún... ¡Pero sin embargo cada eurodiputad@ (de PP, Cs, PSOE, UP) en España nos cuesta ya, igualito que para Francia, unos 37.000 €/mes...!
  
Con la vigente ‘Casta’ -del PPSOERCCIUP...- actual, este ‘modelo único’ de recetarios ‘más vendidos’ para seguir ‘hacia el pleno Empleo’ es clarísimo: “La espita de la flexibilidad laboral fue abierta por el PSOE en 1984.
    

 
Su idea es muy sencilla: las Empresas deben poder contratar en cada momento exactamente lo que necesitan, sin ninguna traba que haga perderse ni un solo contrato, aunque sea por apenas unos escasos 10 minutos. Para ello se pusieron a disposición del empresariado español toda una serie de figuras contractuales cuyas normas jurídicas fueron redactadas en grandes despachos profesionales, que por supuesto defendían al capital, no a los trabajadores, antes de pasar hasta la concreción política en los Ministerios del ramo. Esta ‘flexibilidad’ (y hay figuras contractuales que tienen ámbitos de una empresa o un sector, muchas impulsadas por CiU) no ha permitido reducir el drama del desempleo, pero tampoco la rotación y su precariedad.
  
La pléyade de contratos ‘ad hoc’ nos hacen ser los más flexibles para entrar en el mercado europeo. Después de aquella histórica ‘pica en Flandes’ del 1984, se han sucedido reformas adicionales que han dejado el mercado de trabajo español como uno de los más flexibles en materias de las entradas, y además menos inspeccionados; lo cual demuestra una gran connivencia entre poderes empresarial y político, no solo para pergeñar leyes, sino también al no perseguir los abusos de las propias normas. El siguiente paso ha sido ir reduciendo el coste del despido, ‘petición del oyente’ sobre la que los empresarios han ido logrando imponer sus tesis; ya se han impuesto casi con carácter general los 20 días por año trabajado, cifra similar a lo de nuestro entorno (¡mas para Salarios muy mayores, y Paro mucho menor, en sus casos!).
       
  
Reducción del coste de despido, pacto de no inspección y discrecionalidad del empresario son otros logros de la patronal. Una siguiente traba para el empleo -según las brillantes escuelas neoclásicas austriacas, de FEDEA y Garicano…- es cualquier negociación colectiva entre trabajadores y empresarios, o sea, la propia existencia de poder negociador por parte del empleado. Estas ‘escuelas’ viven un espejismo permanente pensando que todo coste salarial es lo que más condiciona y explica la evolución del empleo, eterna cantinela de las ‘economías de oferta’.
  
Si logramos ‘eliminar la negociación colectiva, el salario resultante será infinitamente menor, por lo que las empresas se lanzarán a contratar sin límite, aunque no tengan demanda efectiva’. A tal apuesta se une otra lucha sin cuartel contra la existencia del ‘Salario Mínimo, que también introduce rigideces y reduce la cantidad del empleo’. Esta idea logró un gran avance con la reforma laboral de Rajoy del 2012. En su redacción se ve la pluma de mucho economista con esa tendencia ideológica, que resultaba vencedora; se ha desplomado el número de trabajadores cubiertos por Convenio: hoy apenas un 50% superan.
 
El resultado final es lo esperado: los salarios se han hundido y condiciones laborales las decide quien emplea de forma unilateral. Escenario ideal para los que definen al trabajador como mercancía, enfrentado a la ley de oferta y demanda, que tanto gustan quienes ven el mundo como un modelo estático sustentado por individuos bajo las hipótesis de sus ‘expectativas racionales’; todo ello en una coctelera informática y tras del depurar los resultados con multitud de test muy sofisticados, para presentar su resultado como verdades irrefutables, e insultando a todo aquel que osare contradecir el ‘output’ con este trabajo del laboratorio…
   
 
La práctica eliminación de negociaciones colectivas y las resistencias al actualizarse SMI son los siguientes hitos logrados. Pero como no somos racionales, resulta que la dádiva ofrecida por el sistema en forma de ocupación, y no empleo, nunca satisface nuestras expectativas; pues redunda en millones de trabajadores ‘ocupados’ que lo están a tiempo parcial o temporal, e involuntariamente, aunque figuren como parte muy relevante del milagro económico para España. Estas minucias no las captan los modelos econométricos por lo que no hay explicación del ‘subempleo’, es decir esas personas trabajadoras solo por horas o minutos, pero que desearían hacerlo a tiempo completo.
 
Esta estadística oficial, que para España no realiza nuestro INE como tantas otras, resultaría muy interesante por ver las tendencias en el empleo y cuál es la cifra real del desempleo total efectivo. En EE.UU estas cifras se publican junto al resto de las estadísticas cada mes, y la tasa total del desempleo así contabilizado -frente a ese otro 4,5% allá oficial, conforme a los criterios que calculan sobre 20% aquí- se sitúa (por encima de 8%, para ellos) casi en valores dobles...
   
   
El gran triunfo ha sido generar una, insatisfecha con la jornada, laboral fuerza que no protesta y calla. En España, según la OCDE, la cifra de trabajadores empleados a tiempo parcial que lo son de forma involuntaria alcanza el 63,45%, solo superado por Italia, Grecia y Eslovaquia o muy lejos de Francia (40%), Portugal (38,5%), Canadá (26,2%): hay un abismo respecto a la media de la OCDE (17,4%). El salto desde que comenzó la crisis en España ha sido tremendo, desde 2,4 millones de trabajos a medias jornadas hacia 2,8 millones, la mayor bolsa de ‘trabajadores involuntarios’ forzados a tal.
  
Si además medimos el empleo a tiempo parcial involuntario sobre total del empleo, España es junto a Italia el único país que supera un 10%, con 11,8%. Estas cifras traducen cómo, aunque la crisis ha sido simétrica para todos los países, las normas laborales e inspección de trabajo en España han favorecido que nuestro subempleo se dispare… y, lo peor, ya sea una práctica en estrategia laboral por parte de las empresas. 
  
  
Somos el país con mayor tasa del subempleo en la UE. Lo curioso es presumir del crecer más que nadie, pero generando el peor empleo en toda la UE, sin estamento ninguno poniendo freno a esta práctica. Y como siempre, las peores paradas son las mujeres cuya ratio de subempleo del 15,3%, mientras que, en el caso de los hombres, esta ratio se queda en el 5%. Ese factor tiene mucha influencia en la productividad de los trabajadores, en la desigualdad y particularmente en el control de la legalidad. Todas estas barreras han logrado ser erradicadas por legislaciones laborales o desidias en administraciones públicas, del PPSOE, dejando a la inspección sin medios y con purgas ideológicas de gran alcance.
 
  
La penúltima gran apuesta será desjudicializar el mercado laboral y lo conseguirán. El último escollo aun es la ‘judicialización del despido’, ya lograda en ERES, pero que no ha terminado con los despidos individuales. Como el Juzgado en lo Social suele fallar a favor de los trabajadores, probablemente se corregirá con próximo Real Decreto, que reduzca o elimine presentes derechos del que sea un Juez quien dirima cualquier conflicto...
   
  
En suma, todas las pérdidas de nuestros derechos laborales y la propia nueva estructura del mercado laboral han llegado para quedarse. Ningún canto de sirena que hable sobre derogación de tales normas tiene visos del prosperar. Faltan algunos flecos para cuadrar el círculo y perpetuar un modelo laboral español en línea con lo que la globalización impone: bajos salarios, discrecionalidad absoluta para modificar jornada o salario y vacaciones, horas extras gratuitas y sentirse un privilegiado por aguantar todo esto sin representación sindical…”